14 de abril de 2012
Encuentro Mov. EVITA en San Pedro
13 de abril de 2012
20 de enero de 2012
FW: TODOS A LA EMBAJADA BRITANICA
Mesa Ejecutiva Nacional
10 de enero de 2012
Congreso Néstor Kirchner - Documento Final
Los emergentes China e India se presentan como alianzas en desarrollo, pero puntualizamos la necesidad de que las mismas pongan énfasis en una complementariedad que supere experiencias anteriores. Nuestra fortaleza es estar sentados sobre inmensos recursos naturales, pero no deberíamos repetir anteriores estrategias. Hay que cambiar de perro y no de collar. La no reprimarización de nuestras economías es una condición para ello.
En este punto toca a nuestros países discutir no solamente el modelo político sino también los modelos de desarrollo y los actores sociales que deberán sostenerlo
Los plazos. Este proceso no es infinito. En los próximos cuatro años habrá que resolver estas cuestiones porque el riesgo de la recomposición imperial está latente.
Estamos en transición avanzando en un primer escalón. Estamos saliendo del modelo neoliberal y vamos modificándolo. Estamos construyendo una alternativa política pero todavía no hemos construido un modelo económico alternativo.
El capitalismo se está reconvirtiendo, el problema es que esa reconversión se nos viene encima. Es por eso que tenemos que lograr las condiciones que nos permitan un desarrollo más propio sin tanta dependencia.
Pese a la mejor situación de nuestro continente (los ricos son cada vez más ricos pero hay menos pobres), la relación de fuerzas a nivel mundial no nos favorece. Las reglas las siguen imponiendo los poderosos. Entonces debemos preguntarnos, ¿Cuál es el mejor escenario para nosotros y cómo hacemos para fortalecernos?
Tenemos que tener en claro que el problema mundial y latinoamericano que se expresa generalmente a través de las acciones y reacciones económicas, es político y de relación de fuerzas.
Ante la situación mundial, el cono sur tiene que aprovechar para consolidar políticas nacionales y regionales de liberación. Los próximos 4 años son claves en la definición de los posibles escenarios.
Empezamos a construir un proyecto nacional, popular, democrático y latinoamericano. Todavía no está sólido y debemos analizar qué fuerzas lo van a componer.
Vamos hacia un proceso de disputa económica dentro de nuestras regiones, mientras más se avance, se va a dar la contradicción en los términos de reparto de la riqueza hacia adentro, entrando cada vez más en tensión el capital transnacional y las oligarquías nativas, frente a los trabajadores y humildes latinoamericanos que pretenden seguir avanzando en la recuperación de sus derechos.
Nuestro rol es aportar a la construcción de más poder popular para el proceso de acumulación, desarrollo e integración. Debemos construir militancia para defender el proyecto latinoamericano de liberación.
Siglo XIX – Civilización o Barbarie
Siglo XX – Liberación o Dependencia
Siglo XXI – Política o Corporaciones
Así cambiaron también el modelo de producción y acumulación: extranjerización de la economía y la tierra (entre otros recursos estratégicos), transnacionalización. El sujeto (oligárquico), al que nos enfrentamos es mucho más difícil de personalizar por ser supranacional en complementación con sectores cipayos de la economía local.
El capital supranacional chantajea a todos los países del mundo. La aceleración del proceso capitalista hace que el capital se mueva de tal manera que produce desarrollo y miseria entre los países y dentro de los países. La variable de ajuste siempre sigue siendo el trabajador.
El surgimiento de los BRICS, hacia donde se trasladó gran parte de la producción mundial nos da una ventaja comparativa, ya que los millones de trabajadores tienen que comer y nosotros podemos venderles el alimento, lo que nos permite empezar un proceso de despegue sin romper las condiciones de matriz económica. En ese marco se da la construcción de un nuevo modelo de país.
Comienza a haber un cambio de época. La gran ventaja que tenemos en América Latina y Argentina es que tenemos gobiernos y pueblos con voluntad de enfrentar al neoliberalismo y avanzar en proyectos diferentes.
Nuestro eje de construcción de poder y de análisis, es tener a la clase trabajadora como protagonista y transformadora de este proceso.
El bastón de Néstor está enterrado en Santa Cruz. Tenemos que construir un puente de plata hacia lo nuevo. Entendiendo las contradicciones y sabiendo que lo nuevo también trae neoliberalismo. Teniendo en cuenta estas condiciones tenemos que apostar fuertemente a esto. De ahí van a salir las nuevas ideas que le van a dar fuerza a este proceso.
En ese sentido, la Institucionalización y la batalla ideológica son dos tareas en las que el gobierno intenta seguir avanzando.
La primera tiene un doble sentido. Por un lado ir reconvirtiendo la legalidad que expresaba al modelo neoliberal, en una nueva, que sea coherente con el proyecto nacional y popular: DD.HH. como política de estado, renovación de la corte suprema, ley de medios, ley de quiebras, creación de ministerios de ciencia y tecnología, proyectos de ley de servicios financieros, reforma de la carta orgánica del Banco Central, etc.
Debemos ir hacia una nueva institucionalización del Estado. El límite del movimiento popular fue no lograr nunca la institucionalización. Debemos meter en la conciencia de nuestro pueblo las banderas que dieron origen a este proceso. Debemos dar una lucha ideológica por dejar un piso más alto.
Lo complejo de todo este proceso es que tenemos una oportunidad histórica que nunca hemos tenido los pueblos en América Latina y los trabajadores en la Argentina. Hoy en día las condiciones son totalmente diferentes. Tenemos la oportunidad de construir este país para todos, militando permanentemente la unidad de todos los trabajadores.
Situación de la clase trabajadora “La humanidad hasta nuestros días, está formada por dos grandes núcleos: uno, el núcleo que trabaja, y otro, el que vive del que trabaja.” J. D. PERÓN
La situación de los trabajadores está mucho mejor pero todavía no nos alcanza, para consolidar y dar estabilidad a un proyecto que construya justicia social. Como organización, tenemos que estudiar fuertemente la situación de la clase trabajadora. Dos divisiones principales han generado la matriz neoliberal argentina:
-Una vinculada a fragmentar la fuerza de un movimiento obrero que no esté organizado. Están los que trabajan en la economía del mercado y los que se inventan el trabajo y viven del derrame inducido. Dentro de cada uno de estos dos sub grupos encontramos una gran diversidad de pequeños sectores. En la economía de mercado: asalariados en blanco, empleados en negro, sub ocupados. En la economía popular: las cooperativas, las fábricas recuperadas, etc.
- En este marco se da la segunda división, que es económica: en la actualidad estamos por llegar al histórica 50 y 50 y todavía existen millones de trabajadores en negro y sin derechos. Hoy los trabajadores que generan conflictos son los que más ganan. La consigna a igual tarea, igual remuneración, no se cumple. Hoy los que más ganan no están a la vanguardia de la pelea de los trabajadores, sino que expresan un interés sectorial y mínimo en el Movimiento Obrero.
El neoliberalismo nos ha “robado” el compromiso social de clase. Hoy son pocos los ejemplos donde sectores altos de la clase trabajadora, ayudan a generar condiciones para sectores bajos (caso AYSA). Esta realidad pone en crisis la teoría tradicional de que la clase obrera es la vanguardia de la revolución precisamente porque la solidaridad de clase esta subordinada a la reivindicación económica dentro de la propia clase. La vanguardia va a ser la de los sectores humildes en general en complementación con la militancia.
La política liberal es la política sin movimiento nacional. La CTA y MTA fueron los dos puntos más importantes de resistencia que tuvieron los trabajadores al modelo neoliberal. Sin embargo ambas, atravesadas por la lucha política de coyuntura (liberal) les hace perder su rol dirigente del proyecto nacional.
De todos modos la revolución no es tener consignas y banderas. Avanzar hacia el socialismo es darle protagonismo, poder político y económico a los trabajadores. Lo último que nos queda de peronismo es rescatar a los trabajadores de la crisis en que están. Con la división de los trabajadores y sus centrales podemos ir más por la reforma que por la revolución.
En estos 8 años donde crecimos ostensiblemente, todavía tenemos en la Argentina una gran parte de compañeros viviendo indignamente. El reparto injusto de los trabajadores genera fragmentación en el sector que tiene que ser el protagonista de la transformación. Debemos lograr que sean el eje con la conducción de Cristina. La discusión de la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, es un ejemplo de cómo se intenta meter la contradicción política en el Movimiento Obrero. A pesar que no está reconocido como derecho, este es el momento en que más se avanzó en este tema a favor de los trabajadores.
Debemos construir la fuerza política que nos haga llegar al 2020, en mejores condiciones. No va a ser un camino lineal, porque el enemigo sigue siendo fuerte e intentará impedirlo.
Hay que pensar un escenario donde el enemigo nos va a poner otras piedras más pesadas. El escenario de organización popular masivo es necesario para bancar el avance. Y construir la unidad necesaria que quiera ir para ese lado.
Solo así se podrá imponer una correlación de fuerzas mas favorable que profundice el proceso iniciado.
¿Es posible avanzar en la profundización sin los trabajadores? No. ¿Es posible hacerlo sin Cristina? No. ¿Cómo construimos un modelo posible de transformación desde la realidad? ¿Es posible construir el proyecto de nuestros sueños en este marco internacional y nacional?
Solamente a partir de la unidad. En los momentos de debilidad mantuvimos la unidad y la iniciativa. De lo que no tenemos dudas es que en los momentos más críticos esté gobierno avanzó profundizando.
En nuestro último documento de coyuntura hacemos autocrítica en cómo leímos el escenario preelectoral. Pensamos que teníamos que ir por varias gobernaciones (Santa Fe, Ciudad, etc.), para cambiar el “senado romano”, y así en el 2015 tengamos incidencia en poner los candidatos. Nunca acordamos esto con Cristina. Cristina planteó otra cosa: concentrar todo el poder en ella para convertirse en la conducción del proceso y poner al candidato del 2015. Transformarse en la gran electora en el 2015.
A nosotros nos sirvió para avanzar en provincias de manera funcional al objetivo de Cristina. Cristina salió muy fortalecida del proceso electoral. Esta situación ha debilitado a todas las variantes de la oposición como nunca, lo que nos da una pauta que la continuidad política del proyecto y su disputa va a estar por adentro del kirchnerismo y el peronismo.
Néstor Kircher decía que esta es una transformación de poner todos los días un ladrillo. Poner al movimiento popular y al Estado al límite de cada coyuntura. Que el movimiento popular iba por detrás. Para vencer hay que caminar, la ventaja del proceso es que se dan pasitos para adelante permanentemente.
Cristina ha desplegado su primera fuerza propia. La Campora aparece en el escenario político nacional como su principal instrumento de construcción que parece desplazar al resto de las fuerzas del kircherismo y nos lleva a preguntarnos por nuestro rol. La respuesta es asumir mas que nunca nuestra responsabilidad en la defensa de nuestro gobierno y la construcción de la representación de los humildes.
La profundización y lo que falta. Está claro que la matriz de expoliación sigue funcionando y los poderosos siguen ganando. Pero también tenemos claro que el resultado de las elecciones representa el haber profundizado sobre todo estos dos últimos años. Hoy nos encontramos con una nueva perspectiva para seguir avanzando.
Los votos son de Cristina y de nadie más. Pero Cristina hay una sola y Néstor ya no está. La construcción de su fortaleza depende sobre todo del armado de estos dos primeros años. No sólo tenemos que lograr las leyes que institucionalicen sino la organización popular que permita el avance y el llenar de contenido de estas leyes.
La disputa por la renta y la distribución demanda una gran capacidad política de unidad, en esto está la clave de los próximos años.
En dos años empieza una puja política y tenemos que estar preparados. El enemigo va a poner piedras más pesadas en un año duro como el próximo. La inflación puede ser un tema.
Todavía es relativa la fuerza política a favor del proceso, también lo es la fuerza del movimiento obrero organizado y el derrame inducido no llegó a todos los sectores.
Hoy los que están en mejores condiciones de ir por esa riqueza son los grupos concentrados. No hay país para todos sino desconcentramos y si no generamos un proceso económico diferente.
También es ardua la tarea de construir un Estado que no siga disociado de los intereses populares. Es necesario resignificar el Estado. Todavía sufrimos la contradicción de que lo revolucionario de cada una de las leyes o medidas nuevas que impulsa el gobierno se frenan por el Estado. Éste, así como está no nos sirve porque no es popular ni atiende a la lógica del proyecto.
Lo mismo con la renovación política, donde Cristina da un paso hacia adelante en definir listas de otra manera, vinculándolas al puente de plata.
La pelea contra la precarización del empleo, la falta de vivienda y los nini son tres prioridades de nuestra lucha reivindicativa. Además de conseguir la reivindicación, nos tiene que servir principalmente para construir la organización popular. Debemos además avanzar y profundizar el reparto de la renta a los trabajadores pero también en términos territoriales. De manera federal teniendo en cuenta la diversidad y heterogeneidad que tenemos en el país.
En el interior de nuestra Patria también debemos dar la pelea: cada región tiene una cultura propia que no se permite desarrollar porque todo viene del centro. Necesitamos desarrollar nuestras economías, políticas y culturas regionales. Si en el interior avanzamos en organizar el pueblo a partir de sus reivindicaciones vamos a empezar a tocar intereses de sectores provinciales que están en el proyecto. Debemos definir por dónde vamos a caminar.
Nuestra situación en cada uno de los terrenos va a ser difícil. Porque es más difícil representar a los sectores desprotegidos. En este proceso político vamos a caminar por un camino muy endeble. O representamos lo nuevo o nos acomodamos a la luz de este proceso.
La cuestión central será: cómo mantenemos la unidad y la lucha defendiendo la estabilidad. Cómo hacemos en los próximos años para mantener la unidad pero avanzar con la lucha. Esto se va a presentar en todos los terrenos (política, reivindicativa, social). El enemigo va a trabajar sobre cómo nos dividen, cómo aprovechan cualquier debilidad.
Nuestro desafío: Cualificar al Evita, construir la herramienta reivindicativa y la política, en el marco de unidad y lucha. Tener capacidad de maniobra sin quebrarnos.
¿Qué tipo de organización y militancia necesitamos? El nivel de participación existente tiene otra lógica y tenemos que analizarlo para estar a la altura. La organización es la que ata al compañero a la línea y la estrategia. Y permite que la vinculación con el estado neoliberal se dé de otra forma.
Por eso nos planteamos la construcción de las tres herramientas que nos permitan dar la pelea:
Lucha ideológica desde el Movimiento Evita. Hemos transcurrido distintas etapas en estos 8 años de vida. 1ª etapa: inicio del 2003, con Kirchner políticamente débil. En ese entonces nos dábamos una coordinadora de organizaciones que venían de distintos procesos que nos juntamos y nos empezamos a coordinar. 2ª etapa: nacionalizar la organización, discutiendo los recursos con el gobierno como elemento de ordenamiento, llegando a todas las provincias. 3ª etapa: cuando empezamos a articular al movimiento evita con funcionarios y diputados para enriquecerlo como movimiento político en el marco de la batalla política electoral. 4ª etapa: el surgimiento de las provincias organizadas y con dirigentes en cada una.
Actualmente caracterizamos esta 5ª etapa en la que estamos entrando donde la tarea principal es cualificar al Evita para poner a todas sus construcciones en una misma dirección, en el plano nacional. Para esta cualificación tenemos que empezar a darnos otras herramientas para diversificar las batallas y ordenar a los cuadros.
Tenemos la cabeza formateada para otro proceso de lucha vivido (en los 70 y 90) y a su vez atravesados por el neoliberalismo triunfante. Nos cuesta mucho encontrar la vuelta de cómo enfrentar las nuevas condiciones del proceso capitalista. Tenemos los mismos sueños que antes pero la manera de construirlos es diferente porque el mundo y el país son diferentes. La vanguardia es estar haciendo fuerza en lo nuevo y no en lo viejo.
El movimiento Evita es el lugar desde donde nosotros nos paramos para analizar la realidad. Los valores y el tipo de militante que tiene que tener nuestra organización. Es lo que confronta directamente con el neoliberalismo. Es la composición y formación de los cuadros.
Tenemos como asignatura pendiente, renovar la orgánica del movimiento. Tenemos que tener los ámbitos políticos para poder discutir. Promover más la participación. Tener política para empezar a tener recursos.
Falta de estrategia política.
El militante tiene que tener visión de conjunto. No confundir la orga de cuadros con la de masas. La estrategia es posible si conseguimos ámbitos donde se encuadre a los militantes y estructuras organizativas y se respeten.
Avanzar en el desarrollo regional.
Tenemos que ser las provincias y las regiones los que tienen que aportar política y propuestas propias para poder avanzar. Seamos profundamente federales desde la ejecución de la política. El compañero que tiene que conducir es el mejor compañero. Los compañeros que den la lucha ideológica tienen que ser los mejores.
No se puede construir una fuerza que quiere cambiar la realidad si no se conoce la historia y no se saca balance de la historia. Si no nos duelen las injusticias es difícil que se dé la relación dialéctica para que los militantes crezcan y se puedan producir los cambios.
Lucha Política desde la Corriente Nacional de la Militancia.
Es la herramienta para ganar mayor consenso en la disputa por el Estado y las instituciones. Debemos insertarnos en el FPV para ganar más espacio institucional. El desafío de instalar la corriente en cada una de las provincias. Sumar a compañeros que expresen lo mejor del kirchnerismo. Repensar la orgánica de la Corriente para sumar a compañeros que vienen de lo institucional. Tienen que estar los compañeros que nos den más votos, no los mejores cuadros. Debemos ampliar la base de sustentación del poder político con la Corriente, para participar de los procesos de legitimación de poder en la democracia argentina.
Lucha Social desde los Frente de masas – Caso CTEP.
Desde aquí tenemos que darle base social al proyecto político. Tenemos que ir por los derechos perdidos y los nuevos derechos sociales. En algunos casos no nos paramos desde lo político sino desde las reivindicaciones. Con la conquista de los derechos políticos no resolvemos los derechos sociales, por eso necesitamos estas herramientas. Los frentes tienen que pararse sobre el conflicto. Tienen que estar los compañeros que representen los intereses de los trabajadores.
Su construcción va en el marco de la estrategia de vincularnos a la clase trabajadora. En este caso los sectores más desprotegidos de los trabajadores para acercarlo al movimiento obrero organizado.
Existe una economía popular que tiene que desarrollarse. No lo podemos resolver si no hay protagonismo popular desde la acción organizada de nuestro pueblo.
Para convertir la economía popular en una economía digna, necesitamos al Estado y para que el Estado se haga cargo necesitamos que lleguemos con la política al estado y al poder para lograrlo.
Diferencias entre los tres Agrupamientos.
En el caso del Mov. Evita, que estén los mejores cuadros preparados. En el caso de la Corriente, los más representativos e institucionalizados. En el caso de la CTEP, los que puedan llevar adelante el conflicto. El ordenamiento de los cuadros y el organizativo es diferente en cada una.
Análisis de las plazas del 23 y 27. Lo vertical y lo horizontal.
Nosotros pusimos el escenario pero no movilizamos mucho pero fueron marchas multitudinarias. El 23 hubo mucha gente suelta identificada., el 27 hubo muchas organizaciones pequeñas que participaron.
Tenemos que darnos un encuadramiento vertical para ir a sumar a los compañeros sueltos para que participen en la organización y un crecimiento horizontal en el que tenemos que contener a todas las organizaciones con la mayor humildad para sumarlos y arrimarlos para construir unidad y organización en común (cuando cualificas, se hace más complejo porque hay que atender más cuestiones).
La organización tiene que poner la cabeza en el proceso que está afuera. Tener iniciativa pero sobre todo escuchar las iniciativas que hay afuera para saber expresarla.
Tenemos que ser una maquinaria y no una suma de individuos. Tener eslabones y especializar a los compañeros. El desafío es no confundir las luchas sino saberlas pensar en paralelo. La mesa que tenemos que construir es la de las regionales para que tengan capacidad de influencia en la visión federal y en donde se ejecuta la provincia (Bs. As). Ese es el espacio de los constructores. La tarea del viejo ejecutivo es construir la transición hacia lo nuevo.
No es posible construir cuadros y militantes si no comprometemos a los compañeros a militar en política y en el barrio al mismo tiempo, es junto al pueblo donde construyen ideología. Cuando un militante afloja, el que se perjudica es el pueblo, no el militante. Si vamos a vencer es por ese camino, el esfuerzo, el compromiso, el curar las heridas de los demás.
IDEA DE UN PLAN DE ACCIÓN
* Tenemos que tener una política de poder y una consigna de poder de la etapa. Una consigna que desequilibre la etapa, que exprese la contradicción y la solución para la etapa.
* Tenemos que definir cual es nuestra política de poder:
* Definir cuál va a ser la característica del acto del 11 de marzo
* Organizar campamento de jóvenes en el verano. En el norte de Salta. Con cooperativas. 10.000 techos de chapa.“3000 flores para 10000 techos”
* Esfuerzo muy grande para ordenar los frentes. Organizar reuniones nacionales por frentes.
Mujeres. 10 y 11 de febrero en buenos aires.
* Fortalecer la formación de cuadros para que los análisis se renueven y no reproduzcamos casettes sino pensamiento crítico. Los cuadros se forman entre los ámbitos y la práctica.
* Propuesta para la organización federal: Debemos organizarnos por regionales: NEA, NOA, CENTRO, CUYO, PATAGONIA, LITORAL, BS.AS.
9 de enero de 2012
Congreso Nacional en Termas de Río Hondo
Los días 2, 3 y 4 de diciembre se desarrolló el Congreso Nacional “Néstor Kirchner” del Movimiento Evita en el Hotel “Independencia” de la Federación Argentina de Luz y Fuerza de Termas de Río Hondo (Santiago del Estero).
Más de 500 compañeras y compañeros de todas las provincias del país participaron de las jornadas de discusión que abordaron los siguientes puntos: situación internacional, situación continental, situación estratégica nacional, coyuntura política nacional, herramientas político-organizativas, y plan de acción.
En la mesa que presidió el Congreso se ubicó la conducción nacional de la fuerza, expresada en la Mesa Ejecutiva Nacional, compuesta por Emilio Pérsico, Fernando “Chino” Navarro, Jorge Taiana, Gerardo Rico, Raúl “Pucho” Lorenzo, Ernesto Paillalef, Luis Cáceres, Leonardo Grosso, Adela Segarra, Eduardo “Cholo” Ancona y Gildo Onorato.
Concluyendo la primera jornada, el día jueves, se hicieron presentes los compañeros Felisa Miceli, Pacha Velasco y Walter Santa Cruz, pertenecientes a la CNP25. El sábado a media tarde, se hizo presente el compañero Fernando “Chino” Navarro, quien regresó ese mismo día de Caracas, Venezuela, dónde formó parte de la delegación oficial que acompañó a Cristina al lanzamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, organismo integrado por todos los países americanos a excepción de EEUU y Canadá. Por último, se hizo presente, en la cena de cierre el intendente de Termas de Río Hondo, y la intendenta electa de Valle Viejo y compañera del Movimiento Evita, Natalia Soria.
18 de octubre de 2011
Estamos ahí...
Más Inclusión
Más Industrialización
Más Restitución de Derechos
Más Trabajo Digno
Más Economía Social
18 de diciembre de 2010
24 de noviembre de 2010
7 de noviembre de 2010
Corriente Política y Social Kirchnerista
A user, Isaac would like to share this article / content with you. To visit this article / content, simply click on the following URL / URI:
P/S: This may be a restricted content which requires you to be registered on the site.
16 de agosto de 2010
“Hace falta una política de frentes muy amplia”
| Fernando "Chino" Navarro anticipa los objetivos de la flamante Secretaría de Participación Ciudadana y analiza la situación del peronismo bonaerense |
| El escenario político vive días agitados en la provincia de Buenos Aires. En el último mes, parecen haberse multiplicado los movimientos de los potenciales candidatos del Frente para la Victoria. El gobernador Daniel Scioli sorprendió esta semana con la creación de la Secretaría de Participación Ciudadana, conducida por Eduardo "Cholo" Ancona, referente del Movimiento Evita en Avellaneda. Bajo la órbita del nuevo organismo, también se puso en marcha un Consejo Consultivo presidido por Fernando "Chino" Navarro, diputado provincial y miembro de la Mesa Nacional del Evita. En la entrevista con Debate, el legislador habla sobre los objetivos de la Secretaría y analiza el mapa político bonaerense frente a los comicios de 2011. Navarro sostiene que, con la estructura del Partido Justicialista,"no alcanza para ganar las elecciones" y que es necesaria una política frentista, que contenga a los posibles aliados del kirchnerismo. Cuestiona la implementación del sistema de "colectoras" porque asegura que "el triunfo electoral debe estar acompañado del triunfo político", al tiempo que critica los pasos de Felipe Solá luego del conflicto con el campo: "Felipe eligió irse del peronismo; no en términos formales, sino en sus posiciones ideológicas". ¿Cuál será el trabajo de Eduardo Ancona y el suyo desde la Secretaría de Participación Ciudadana? Desde el Movimiento Evita consideramos que es muy importante que el Estado esté al servicio de la recomposición del tejido social, que venía de décadas de retroceso y vivió su eclosión en 2001. Recomponer el tejido social implica colocar al Estado como un instrumento de movilización y participación; no en términos partidarios, sino en las realidades políticas de los barrios. Desde 2003, hubo un crecimiento económico muy importante, pero no siempre hemos acertado en ubicar al Estado como un instrumento para reactivar la participación en la base social. ¿Qué políticas puede desarrollar esa participación social? Nuestro objetivo es darle protagonismo a los sectores populares, trabajar para potenciar, dinamizar, acelerar y aprender de los procesos que se dan en cada barrio y cada territorio. No siempre el Estado llega a asistir estos emprendimientos y proyectos de forma ágil y eficiente. Muchas veces, no pasa sólo por una cuestión de recursos, que son importantes, sino también por la presencia del Estado respaldando, legitimando, institucionalizando y destrabando las cuestiones formales. Otro objetivo será recuperar la cultura cooperativista, que tiene un papel muy relevante, sobre todo en el interior de la provincia, y que fue arrasada por la gestión de Carlos Ruckauf. También queremos consolidar los alcances del Plan Argentina Trabaja, para que los trabajadores se puedan transformar en cooperativistas más allá de la coyuntura del programa. Hoy, ese plan nacional tiene más de cien mil beneficiarios en la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué señala que con el PJ no alcanza para ganar las elecciones? No se puede gobernar sin el peronismo, pero no se puede ganar sólo con el PJ. El peronismo es más amplio que el PJ, que es sólo un instrumento electoral. Es un movimiento muy amplio, complejo, con muchas contradicciones. Hay peronistas con Elisa Carrió, con Carlos Menem, con Eduardo Duhalde, en la CGT, en la CTA. Ese peronismo es imprescindible para gobernar la Argentina porque -debido a su dinámica y a su propia crisis- hoy cruza toda la sociedad, pero, para ganar, si uno recurre al PJ como instrumento, no alcanza. ¿Por qué? Hace falta una política de frentes muy amplia. El hecho de que Julio Cobos haya traicionado el proyecto no tiene que alejarnos de la tradición frentista: hay muchos radicales ligados a la mejor historia de Hipólito Yrigoyen y Moisés Lebensohn, sectores del Partido Intransigente, socialistas, independientes, sectores ligados a la Iglesia, al mundo del trabajo. El rol de la CGT es sustancial en este proceso. Es necesaria una inteligencia electoral donde esa heterogeneidad pueda expresarse a través de una síntesis, cuyos ejes sean la redistribución de la riqueza, el fortalecimiento del mercado interno, las paritarias salariales, el combate del empleo en negro, la extensión de las asignaciones familiares… Aún falta la reforma financiera, tener un sistema tributario más equitativo. Por eso, es necesaria una política de frentes que pueda sostener estos desafíos que tenemos por delante y que pueda articular a los sectores populares con los sectores medios. Es muy importante reencontrarnos con los sectores medios que nos acompañaron en 2005 y 2007 y que, obviamente, no nos acompañaron en 2009. El sistema de "colectoras", ¿puede ser un instrumento adecuado para esa política frentista? No. Las colectoras no son una política frentista. Si bien pueden ser útiles para sacar más votos, no me parece que ese instrumento sea sano para fortalecer el sistema democrático, y sobre todo, el proceso político. Me interesa que el triunfo electoral esté acompañado del triunfo político. Si el triunfo electoral se da a través de colectoras, donde ciertos candidatos, con tal de sumar votos, eligen aquel que traccione más, pese a que no tengan coincidencias políticas -como sucedió en el 2007-, eso no va a representar un salto de calidad para la política. Después de la derrota del 28 de junio, tenemos que aprender que cantidad y calidad deben ir de la mano. ¿Cuál es su mirada sobre el lanzamiento de la agrupación Kolina, que lidera la ministra Alicia Kirchner en la provincia de Buenos Aires? Con Alicia tenemos una relación de mucho afecto y franqueza política. Que una ministra como Alicia, quien tiene muchas responsabilidades institucionales, se haga tiempo para construir en términos políticos, me parece que es un ejemplo para que nadie pueda encontrar una excusa para no militar. Hoy, más que nunca, tenemos que estar a la altura de las circunstancias. Por eso, nos parece muy bien que los ministros, diputados, dirigentes gremiales y sociales se vuelquen a la política. ¿Qué rol puede jugar Hugo Moyano desde la presidencia del PJ bonaerense? Cuando la mayoría de los dirigentes sindicales ligados a la CGT avaló el proceso de destrucción de la industria nacional, en los años noventa, Hugo Moyano estuvo en la calle desde el MTA, junto con la CTA y las organizaciones sociales. Hoy, conduce la CGT con enorme responsabilidad, en un marco en el que hay muchas tensiones por el crecimiento económico, por los números de la inflación, por el legítimo reclamo de los obreros de ganar más, y frente a la presión de los grupos económicos y sus medios de comunicación. Su compromiso, su poder de movilización, le han hecho ganar un lugar muy importante en el peronismo de la provincia y de la nación. ¿Moyano puede ser candidato en 2011? No sé si éste es el momento, pero Moyano ha mostrado mucha madurez política, es muy sensato y responsable, y él sabrá evaluar bien sus tiempos. A muchos les molesta que un trabajador sea candidato, pero les parece natural que un empresario se postule. ¿Por qué no puede tener la posibilidad un trabajador que ha militado toda su vida para mejorar los derechos de sus compañeros? Sería muy bueno que un trabajador fuera presidente o gobernador de una provincia como Buenos Aires. No sé si Moyano va a tener un rol, y eso no se va a resolver en lo inmediato. Lo importante es que todos hagamos política, porque nos va a permitir tener un partido movilizado y, de esta manera, poder explicarle a una mayor cantidad de personas qué modelo de Argentina queremos, y escuchar qué cuestiones hay que mejorar y corregir. Tanto usted como Emilio Pérsico, su compañero del Movimiento Evita, jugaron roles importantes durante la gobernación de Felipe Solá, ¿cómo evalúa los últimos movimientos políticos del ex gobernador? En su gestión como gobernador, tuvimos una relación muy intensa y positiva. Y su gobierno fue bueno. Pero su discurso, en la noche de la 125, me decepcionó mucho. Si bien Felipe venía manteniendo sus dudas y diferencias, incluso algunas discutibles y razonables, quedó emblocado con la Mesa de Enlace. A partir de ahí, siguió su camino y terminó al lado de Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Hace un mes nos juntamos a cenar, y tuvimos una charla muy afectuosa y franca. Pero me da la impresión de que eligió irse del peronismo. No en términos formales, sino en sus posiciones ideológicas, sobre todo si reivindica las banderas de la Sociedad Rural, de Macri, de De Narváez, y si va a la casa de Héctor Magnetto en el marco de la discusión de la ley de medios… Ahora habla de algo tan carente de fundamentos como lo del Senado "shopping", pero, después, la senadora Adriana Bortolozzi, quien supuestamente era una de las víctimas, declara expresamente que lo de la "Banelco" había sido "más moral" porque se había hecho a ocultas. Esa es la moral inmoral de la oposición. La polémica con Felipe en A dos voces no me hizo feliz. Yo no me puedo quedar callado si me menciona y, a la vez, agravia y miente de forma importante sobre el modo en que actúa el Gobierno en el Parlamento. |
| Copyright 2008 Revista Debate - Todos los derechos reservados |
25 de julio de 2010
Avanzamos Compañeros
22 de junio de 2010
Somo Caseros, Somos un Pueblo que busca ser cada día más Pueblo
Norberto Galasso y sus Verdades y mitos del Bicentenario
"La historia también es un arma de combate"
El historiador sostiene que en la actualidad "se está consolidando una especie de revolución inconclusa, que fue la de Mayo y la de San Martín y Bolívar". Galasso refuta el relato mitrista que legitima, dice, las políticas liberales que se han implementado en el país.
"Donde está la luz." Desde el primer piso de su estudio de la calle Asamblea, a pocas cuadras del Parque Chacabuco, la textura de una voz serena indica cómo llegar hasta la guarida del destripador obstinado de la historia oficial. Donde está la luz, hay una puerta entreabierta. Antes de subir por la empinadísima escalera una foto de un maldito, la de Arturo Jauretche, ilumina el camino hacia uno de sus más conspicuos herederos y biógrafos: Norberto Galasso. El historiador continúa desmontando las máscaras de los relatos contradictorios del liberalismo y metiendo el dedo en la llaga del sistema nervioso del mitrismo. No anda con chiquitas este hombre menudo, de apariencia frágil, ojos con una chispa indomable como marca de fábrica, y bigote de cuño jauretcheano. A los 73 años continúa peleando, sin vacilar, contra peso pesado. Aguijonea y lastima, aunque del otro lado de la cancha acusen recibo minimizando sus interpretaciones. En sus manos, en sus libros, que son muchos, más de cuarenta, el pasado nunca es un agujero negro sin fondo. Toma por las astas cualquier acontecimiento sobre el que investiga y rescata textos sepultados por resultar molestos, tendiendo puentes y redes de sentido. Sobre la mesa de su escritorio hay artículos de revistas, diarios y muchos libros, como los dos que acaba de publicar: Verdades y mitos del Bicentenario y la reedición de Felipe Varela y la lucha por la unión latinoamericana (ambos por Colihue).
La gran fiesta por los doscientos años aún está fresca en la retina de los argentinos. La primera pregunta que lanza a la palestra en las páginas de ese compendio ineludible sobre 1810 es: ¿Por qué festejamos los 200 años del nacimiento de la patria, si la Independencia se declaró el 9 de julio de 1816? El historiador imagina a una docente con alumnos inquietos que la taladran con interrogantes. Las complicaciones aumentan cuando los pibes reparan, un tanto perplejos, en que los integrantes de la Junta juraron fidelidad al rey de España, encabezando una revolución cuyo objetivo sería romper con la dominación española. Excepto que sea una profesora muy audaz que se atreva a cuestionar la interpretación oficial, repetirá la "fábula" impuesta por Bartolomé Mitre. Los muchachos de Mayo, consigna este relato sacralizado, cranearon una simulación llamada la "máscara de Fernando VII", de tal modo que hicieron de cuenta que hacían una revolución contra el rey, pero en su nombre. Así engañaron a Fernando VII, a toda Europa y a su propio pueblo; engaño que duró hasta 1816 cuando, finalmente, se declaró la Independencia."Mitre historiador fabrica una historia que legitima al Mitre líder de la oligarquía porteña –dice Galasso en el libro–. Exalta el supuesto librecambio de Mayo para justificar la libertad de comercio que provoca déficit permanentes en la balanza comercial de su gobierno, entre 1863 y 1868. Relata un Mayo donde no existe protagonismo popular, porque así legitima su represión sobre aquellos que lideran a las masas en las provincias del Noroeste. Ofrece la visión de una Revolución de Mayo porteña y que mira hacia el Atlántico, porque ése es su proyecto antilatinoamericano." El historiador cuenta que lo más importante de los recientes festejos del Bicentenario es que la gente tenía ganas de salir a la calle. "Fue un fenómeno muy extraño; nunca vi tanta gente junta y es bastante esperanzador que haya habido esta presencia popular sin incidentes y con alegría", subraya Galasso a Página/12. "El Bicentenario era la oportunidad para dar un gran debate histórico, pero quizá sea muy exigente. Ya es bastante lo que se hizo, y que haya un interés popular".
–Si como señala en el libro sobre los mitos del Bicentenario, la política de hoy es la historia que se está construyendo y se relatará años después, ¿qué historia estima que se está construyendo desde la política de este presente?
–Estamos en un momento muy interesante, un momento bisagra, si recordamos el deterioro catastrófico de 2001. En diez años ha cambiado bastante el panorama del país y de Latinoamérica. Más allá de las contradicciones que puedan tener estos procesos y que uno pueda apuntar disidencias o críticas a algunos aspectos –uno quisiera cambios más profundos–, estamos viviendo una época de excepción, donde se está consolidando una especie de revolución inconclusa, que fue la de Mayo y la de San Martín y Bolívar. Hablamos todos los días en los diarios del Unasur, del Banco del Sur, de la reivindicación de los derechos humanos, de las transformaciones económicas tendientes a una economía productiva, de algunos avances como Fútbol para Todos, que me parece muy importante, y la ley de medios. Estamos iniciando un camino que me parece muy auspicioso.
–¿Por qué cuesta desterrar el relato de la "máscara" de Fernando VII?
–La jura por Fernando VII se produjo en todos los movimientos revolucionarios. Ese relato bien interpretado indica, como sostenía Juan Bautista Alberdi, que la Revolución de Mayo integra un proceso revolucionario americano. Ahí está la raíz del Unasur. Por el contrario, al decir que la jura fue una "máscara" y que hubo una actitud independentista desde el principio se invita a pensar que todo lo español es reaccionario. Se fija la idea de que la cruz y la espada es España. Esa fijación lo llevó a Mitre a decir en sus libros que, por suerte, los Estados Unidos fueron conquistados y civilizados por anglosajones. Hay una actitud mental que es la de ser probritánico. Sarmiento decía que había ido a Europa y también a España, que representaba el atraso. Nosotros rompimos con el atraso, según el relato mitrista, para abrirnos al mercado mundial, que sería el antecedente de Menem, si queremos ser malos. El fenómeno de la ruptura con España es la ruptura con Hispanomérica; eso es lo que se quería lograr. Miremos al Atlántico, pero no a España, sino a Inglaterra.
–En el libro ubica como precursor de las posiciones latinoamericanistas a Juan Bautista Alberdi. Sin embargo, el relato imperante que se enseña en las escuelas gira en torno del lema "gobernar es poblar", que colocaría a Alberdi bajo la égida mitrista, ¿no?
–Sí, es cierto, pero porque hay un Alberdi "joven" y un Alberdi "viejo". El Alberdi joven que se exilió en Montevideo estuvo dispuesto a apoyar a los franceses para tratar de sacar a Rosas de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, y tuvo una buena relación con Mitre y con Sarmiento. A partir de Caseros comenzaron a producirse las disidencias. Alberdi se definió a favor de Paraguay en la "Guerra de la Triple Infamia". Ese Alberdi "viejo", que pasó prácticamente los últimos treinta años de su vida en el exterior, fue el que dijo que la Revolución de Mayo forma parte de la revolución hispanoamericana. Pero ése es el Alberdi que ha quedado sepultado.
–La posición del Frente Obrero, ese grupo de la izquierda que reconoció el carácter progresista del peronismo que usted rescata en el libro, ¿quedó eclipsada por la corriente historiográfica llamada Historia Social?
–El Frente Obrero era un grupo muy reducido de marxistas lectores de Trotsky. Entendieron la importancia del peronismo porque uno de ellos tenía un hermano que era delegado metalúrgico, que es lo que le falta a la izquierda: tener un cable a tierra (risas). El tener ese cable a tierra les permitió darse cuenta de que estaban pasando cosas en la clase trabajadora y comenzaron a revisar la historia. Salvo Enrique Rivera, que publicó algunos libros, uno de los más importantes de este grupo, Aurelio Narvaja padre quedó sepultado. Gran parte de las ideas del frente las retomó Jorge Abelardo Ramos, las desarrolló y las difundió, pero ladeándolas por momentos hacia el nacionalismo. Para colmo de males, Ramos terminó adhiriendo al menemismo...
Galasso militó en el Partido Socialista de la Izquierda Nacional entre 1963 y 1971. "Cuando me fui, empecé a visitar a estos viejos del Frente Obrero. Me acuerdo que llamé por teléfono a Narvaja y me dijo: 'Yo estoy en el estercolero de la historia, ¿para qué me quiere ver a mí?'". La voz del historiador imita el tono cabrón de ese hombre herido de muerte por el olvido en vida. "Esta gente estuvo muy aislada; no habían transado con nada, pero la historia los había pasado por encima y no pudieron construir nada. Lo ideal hubiera sido que hubieran podido construir una izquierda al lado del peronismo; que es un poco lo que pasa ahora y por eso me enojo con Pino Solanas –compara–. Su función era construir una izquierda nacional, al lado del Gobierno, marcarle las limitaciones y las cosas que se hacen mal. Pero de este lado, sin pasarse a la oposición, porque entonces este Gobierno queda solo y tenemos que elegir siempre entre lo que ya sabemos que es malísimo y gobiernos nacionales que tienen contradicciones. Ese es un poco el drama de no tener una izquierda real. Lo que tenemos son posiciones de izquierda abstractas, que a veces juegan como derecha concreta, por ejemplo cuando algunas agrupaciones fueron a apoyar a la Mesa de Enlace. Y uno no puede más que lamentarlo porque no son el enemigo, por supuesto."
–Usted recuerda un artículo de Luis Alberto Romero de 2002 en el que parece que se aparta del relato mitrista sobre la Revolución de Mayo y plantea que los historiadores están lejos de lo que se enseña en la escuela. ¿Cómo explica que Romero no haya dado un paso más allá y siga sosteniendo ese relato?
–La corriente de la Historia Social está en crisis. El historiador José Carlos Chiaramonte, que viene de ese grupo, dice que lo de la "máscara" es una estupidez porque tiene mayor independencia. Pero hay otros historiadores que son asesores en grandes editoriales, como fue Romero en Sudamericana, y quieren comentarios favorables en el diario La Nación. Estamos viviendo un momento muy complejo en la historia, que significa no sólo romper con el diario La Nación, sino que implicaría cambiar el nombre de muchas calles, las estatuas de muchas plazas, hacer una especie de revolución cultural de una Argentina que se inserta definitivamente en América latina, que deja de tener rencores con Bolívar, que reconoce que Dorrego estuvo en la revolución chilena y que San Martín era más latinoamericano que argentino; toda una serie de cuestiones para las que se requiere tener una audacia que los historiadores que están en puestos importantes no tienen. Romero ahora está jubilado, pero durante mucho tiempo ha sido el jefe del Departamento de Historia de la Universidad de Buenos Aires, el dispensador de becas, de adjuntos. Esto es una limitación. La misma limitación que tiene Tulio Halperin Donghi, que por primera vez en mucho tiempo reconoce que es tendencioso. Cuando Donghi cuenta que el 16 de junio de 1955 se "ametralló" el centro porteño, no dice que murieron casi 400 personas. A él le importan más las quemas de las iglesias que los bombardeos de la Plaza de Mayo. A un estudiante que estudia mal la historia le cuesta entender el presente. Si se hace a la imagen que le enseñaron de civilización o barbarie, la barbarie será (Hugo) Moyano y la civilización será (Héctor) Magnetto (CEO de Clarín), entonces se ubicará muy mal.
–¿Por qué la figura de Felipe Varela ingresó a la lista de los malditos argentinos?
–Varela tiene dos manifiestos que son bastante fuertes. En uno de ellos dice que la política de Mitre provocó 50 mil muertos en el Noroeste. En aquel tiempo, con una población de 2 millones, 50 mil muertos era una cifra tremenda. Nosotros hablamos de 30 mil desaparecidos en una población de 30 millones, en el momento de la dictadura. En ese manifiesto plantea que hubo un terror durante el mitrismo tan grande como el de la época de Rosas. Varela es parte de una expresión del interior devastado por la política de la oligarquía porteña. Varela hizo un elogio de Caseros, que más allá de que participaron los brasileños y de que Urquiza tuviera sus limitaciones, significaba una posibilidad. Porque significó la Constitución Federal. Tanto el Chacho Peñaloza como Felipe Varela, para la interpretación rosista, son dos elementos molestos. Para el liberalismo mitrista también, porque Varela plantea no sólo que han masacrado a todos los pueblos del noroeste, sino que son los usurpadores de las rentas, que son nacionales y se las queda la provincia de Buenos Aires. Además se declaró amigo del Paraguay. La imagen que quedó de Varela, por las oligarquías del Norte, está en la zamba que dice "matando viene y se va", cuando Varela entró en Salta. Es la imagen de un caudillo sanguinario.
–¿Le gusta nadar contra la corriente al rescatar figuras olvidadas?
–Sí, pero nado contra la corriente políticamente. Llegué a la historia por una cuestión política; creo que América latina tiene que estar unida y tiene que ser libre. Y será el socialismo del siglo XXI, como ya lo apuntan (Hugo) Chávez, (Rafael) Correa y Evo. Esa unión hay que hacerla con el Plan de Operaciones de Moreno, con fuerte inversión estatal, con cooperativas, con mutuales, con organizaciones populares. La historia es un arma de combate contra la sacralización de las clases dominantes. También rescato la figura de Manuel Ugarte, un chico de la clase alta muy seductor y romántico que le dijo a una niña que él iba a luchar toda su vida por la unión latinoamericana, contra Estados Unidos y por el socialismo. Ella, que no entendía nada, le contestó: "Me parece demasiada carga para andar por la vida" (risas).
Ahora Hotmail es un 70% más veloz. Acceder a tu casilla nunca fue tan rápido. Ver más
16 de junio de 2010
15 de junio de 2010
FW: La Corte Suprema ratificó la vigencia de la Ley de Medios garantizando asi democratizacion del acceso a la palabra
......................................................................
C o l u m n a S u r
…………………………......................…………………………
La Corte Suprema ratificó la vigencia de la Ley de Medios
La Corte Suprema de la Nación revocó hoy de forma unánime la medida cautelar dictada por la justicia federal de Mendoza, que suspendía la vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada por amplía mayoría en el Congreso.
Hotmail es más seguro. Con el Filtro Anti Spam tu cuenta está mucho más protegida. Ver más
Cristina presiona a Papel Prensa y le exige precios "igualitarios para todos" - Política - Perfil.com
Desde San Pedro, estamos con el Proyecto NAcional.
Gracias por poder estar viviendo estos momentos históricos, la política marcando la cancha, la´política dandole su espacio a los trabajadores.
Si esto no es Peronismo que carajo es???
Cristina presiona a Papel Prensa y le exige precios "igualitarios para todos" - Política - Perfil.com
14 de junio de 2010
Emilio Pérsico: “Ir por más”
Emilio Pérsico es secretario general del Movimiento Evita y secretario de Organización del Partido Justicialista. Es uno de los referentes de los movimientos sociales orgánicos al kirchnerismo con mayor desarrollo nacional. Debajo de un retrato de la "abanderada de los humildes", en uno de los salones de la sede central de la organización, dialogó con Voces en el Fénix sobre qué falta para vivir en un país más justo. "El gran problema de la Argentina sigue siendo la reunificación de la clase trabajadora. Tenemos que lograr el pleno empleo y la estabilidad de los trabajadores. No hay estabilidad política ni económica en el país si no hay estabilidad de la clase trabajadora", caracteriza, cuando analiza los debes y haberes de la situación actual.
–¿Cómo repercute la inestabilidad de los trabajadores en el proceso político?
–Si los trabajadores no están en blanco y no están en condiciones de trabajo dignas, no hay posibilidades de que haya estabilidad en el proceso político. La gran inestabilidad de los partidos tiene que ver con eso. Tuvimos estabilidad en los partidos políticos cuando el peronismo y el radicalismo hicieron grandes reformas políticas: incorporaron a grandes sectores al proceso económico y político como protagonistas sociales. La gran asignatura sigue siendo esa. Un tercio de los trabajadores está en blanco, un tercio en negro y el otro tercio con problemas laborales. Esta división de la clase trabajadora fue el mayor objetivo del modelo neoliberal, que logró dividirla y sacarle las herramientas de unidad que tuvo durante años. Una de esas herramientas era ser una clase trabajadora muy sindicalizada: 70 por ciento sindicalizada. Ahora tenemos el 12 por ciento. Es uno de los problemas centrales.
–Esta fragmentación de los trabajadores influye en plano cultural.
–La división de la clase trabajadora hizo que entrara la competencia entre nosotros. Nos quisieron hacer creer que había desocupados porque había trabajadores que no estaban preparados para el nuevo siglo. Y que el trabajo que conseguía el compañero era el que vos perdías. El liberalismo se instaló, apareció mucho el cuentapropismo, el buscar la salvación individual. El modelo político y cultural neoliberal tiene que ver con el modelo económico que triunfó en la Argentina. El neoliberalismo económico trajo el modelo liberal en lo político. Apareció el puntero en el barrio que decidía quién comía, quién tenía plan o a quién le daban bolsones. La repartija de planes sociales en el conurbano parecía como cuando bajan los helicópteros norteamericanos en África después que destruyeron todo y bombardean con arroz y se arma la disputa entre los compañeros por la comida que tiran. En nuestro país pasa una cosa parecida. Destruyeron el trabajo, nos trajeron las enfermedades sociales y nos empezamos a pelear entre nosotros por un plan social o un bolsón de comida, en vez de pelear por un modelo de país, por las cosas que peleaba antes la clase trabajadora.
–¿Qué rol le asignan a la política?
–Antes, cuando yo era joven, uno pintaba una "V-P" en una pared y eso significaba un montón de cosas: que se estaba a favor de las empresas del Estado, de la distribución del ingreso, de los trabajadores, de los sindicatos. Hoy pinto eso en un barrio y dicen: "Ah, mirá, Emilio quiere ser candidato a concejal". No tiene ese mismo significado de rebeldía o de organización que tenía el peronismo en algún momento y que también supo tener el radicalismo. Esta situación llegó a un punto donde nos robaron la política como herramienta de transformación. En el modelo neoliberal la política termina siendo una herramienta que tienen los ricos para mantener la situación como está. Pero la política es la única herramienta que tienen los pobres y los humildes para salir de la situación en la que están. Ellos tienen que ser los protagonistas y ellos son los grandes marginados del proceso político. Lamentablemente, se ve a la política como una carrera.
–¿Qué medidas de gobierno le parece que hacen falta para empoderar a los trabajadores?
–Hacen falta políticas activas del Estado. Se gastan 40 mil millones de pesos o más en subsidios. En general son indirectos: al gasoil, al transporte, a la leche. Pero el Estado tiene que subsidiar fuertemente el trabajo; si no, es muy difícil conseguir el pleno empleo. Y ese trabajo que subsidiamos tiene que ser trabajo digno, donde haya representación sindical y organización de los trabajadores con derechos sociales. Respetamos mucho el programa de cooperativas Argentina Trabaja, va en la dirección de subsidiar al trabajo para gente que tiene problemas en entrar al mercado, aunque el programa tiene muchos déficit. Es que siempre nos quedamos a mitad de camino, tenemos un Estado muy liberal.
–¿Qué objetivo se proponen como organización?
–Tenemos que reunificar a la clase, no hay otra manera. Eso es lo que nos da fuerza política y social al peronismo. En el primer año de gobierno Juan Domingo Perón pasó del 5 por ciento de los trabajadores al 80 por ciento en blanco. Eso fue una revolución. Tenía cuatro ministros que eran trabajadores. Le dio protagonismo político, social y económico a la clase trabajadora. Este proceso en la Argentina todavía no lo estamos viviendo. El peronismo era un instrumento de empoderamiento de los trabajadores, de acceso de la política.
–¿Cómo evalúan estos años de kirchnerismo?
–Los trabajadores se beneficiaron: hay un Estado que defiende a los trabajadores, una cosa insólita. Tenemos paritarias donde el Ministerio de Trabajo no es el ministerio de los empresarios como era antes. Es un ministerio que tiene que defender a los trabajadores. Para eso fue creado. El Estado tiene que defender al más débil. Sin embargo, hay que preguntarse quiénes fueron lo que más se beneficiaron, quién multiplicó más rápido su riqueza en estos años. ¿El trabajador o el empresario? Esa es una asignatura pendiente: ahí está el elemento concreto. Cuando Mauricio Macri o alguno así dicen que la Argentina podría haber obtenido más ganancia y aprovechar más la circunstancia ventajosa que tenemos en el mundo, hablan de crecer más ellos. ¡Podrían haber ganado más plata todavía!
–¿Qué plantean frente a las asignaturas pendientes?
–La clase trabajadora recuperó la voluntad de ir para adelante. En los '90, en el barrio todos los días teníamos que agregarle un litro más de agua al guiso porque todos los días venía una familia nueva que estaba en crisis. Hoy en día es al revés. Todos los días una familia nueva avanza. ¿Que el avance es muy lento? Puede ser. Siempre tenemos que ir más allá. Una de las grandes derrotas es que hemos perdido la esperanza y los sueños. Cuando era joven teníamos fifty-fifty y yo quería más. Hoy en día sería un logro revolucionario. No tenemos que perder eso como clase y como militantes: tenemos que siempre ir por más: por la ley de entidades financieras, por la reforma estructural en la distribución del ingreso, el Banco Central, la reforma tributaria para que los impuestos no sean regresivos. Todo eso lo tenemos que plantear. Y tenemos que ir también por los derechos de la clase trabajadora. Profundizar; si no, no hay posibilidades. Hay que buscar la independencia. Si algo tiene de valor este proceso es que hemos empezado a vivir con lo nuestro y a pensar con lo nuestro. En esto tiene mucho valor el Plan Fénix. Esto es un punto de partida, no de llegada. Podés vivir con lo nuestro en un país injusto o en uno justo, pero es una base importante para ir en esa dirección.
Fuente: Voces en el Fénix – Año 1 N° 1 Junio 2010
5 de junio de 2010
Fwd: Envio de noticias por mail
| Expediente Papel Prensa |
| La situación de la empresa papelera es cada vez más compleja. La batalla judicial cruzada entre el Gobierno, Clarín y La Nación |
| Ya no queda tiempo para medir fuerzas y escudriñar la estrategia del adversario. Menos aún para acuerdos o armisticios. Se juega contrarreloj y con piezas que se mueven de manera cada vez más precipitada. En la justicia, en la arena política o ante la opinión pública. Es cierto: no hay certeza sobre quién, finalmente, saldrá victorioso y en qué condiciones. Pero sí hay indicios, cabos que se atan y lecturas que pueden hacerse. En ellas, el gobierno nacional gana terreno y despoja de razones a su principal rival político desde hace más de dos años. Y en ellas, también, el Grupo Clarín viene en retroceso. Acentuado retroceso, por cierto. Factores varios se conjugan para explicarlo. Su pasado de negociaciones sospechosas, que adquieren luz pública con paso irrefrenable, es un ejemplo. Su política empresarial de atropello permanente, que le valió enemigos del más diverso pelaje y con muchas ganas de cobrarse sus créditos, puede ser otro. Que, claro, se suman a los errores de estimación respecto del poder de fuego del primer gobierno en la historia contemporánea que tuvo la osadía de enfrentarlos, acostumbrados como estaban a la defección sin tanta resistencia de los poderes políticos de turno. ORIGEN ESPURIO BATALLA JUDICIAL INTERNAS MANEJOS |
| Copyright 2008 Revista Debate - Todos los derechos reservados |






